desesperanza heredada.

El obstáculo número 1 a sortear para crear bienestar integral en nuestras vidas es algo que llamo “desesperanza heredada”.

Con éste término me refiero a la creencia generalizada de que las emociones y sensaciones nos pasan y que no tenemos ningún tipo de control, influencia o poder sobre ellas. Puede que nunca se verbalice esta idea pero está ahí, en las capas profundas de la mente, transmitiendo como una estación de radio que no para nunca.

Esa desesperanza heredada está detrás de los momentos donde reconocemos que no nos sentimos bien y fallamos en hacer algo para cambiar ese estado de sufrimiento, esa idea de desesperanza, nos transforma en víctimas o borregos a quienes sus sensaciones, hábitos y entorno les dictan que hacer, a donde ir, con quien estar.

La llamo desesperanza heredada porque no nacemos así, de pequeños, creemos que todo es posible, que todo podemos conocerlo y no nos “da oso” intentar y fallar, como cuando aprendimos a caminar, fallamos cientos de veces y hoy caminamos exitosamente.

Del año 1 al año 6 de nuestra vida, nuestro subconsciente absorbe todo lo que percibe y sobre todo, lo que percibe de manera consistente. La mayoría de nosotros, crecemos rodeados de “adultos borrego”, adultos que han intentado varias veces, por ejemplo: bajar de peso, dejar fumar, sentarse a meditar, aprender un idioma nuevo, dejar el refresco, llevar una relación amorosa sana, han fracasado y se rindieron.

La sensación de dolor o incomodidad a la hora de intentar y fallar fue más poderosa que ellos y ahora la vida les pasa por encima, las sensaciones y emociones toman control de ellos y nosotros de pequeños, los vemos presa de sus estados emocionales llenos de sufrimiento y de su diálogo interno negativo y lleno de desesperanza o dicho más poético carente de todo fuego en el corazón para tomar su vida en sus manos y ser responsables de su bienestar.

Nuestro pequeño subconsciente aprende de todo eso y lo graba en las capas más profundas de nuestra mente, graba la idea de que no tenemos mayor control sobre nuestro estado del ser: si amanecimos de malas sobre eso construimos el día, si fue tristes esa tristeza domina el día, la cosa se pone más grave cuando por ejemplo nos deja una pareja o perdemos algo que apreciamos ya sea un objeto o un evento o queremos cambiar un hábito y pensamos que no podemos hacer nada más que quedarnos como estamos o sentirnos mal o incluso deprimirnos y si alguien llega con perspectivas o soluciones para nuestro estado de ánimo la respuesta común es creer que no van a funcionar, porque no hemos visto a nuestro alrededor suficientes casos de éxito, con esa creencia estamos cortando toda posibilidad acción de nuestra parte y entregando todo nuestro poder creativo a nuestro estado actual y a los eventos afuera de nosotros.

Le damos todo el poder a algo que no somos nosotros y con eso quedamos a merced de lo que nuestra bioquímica nos ponga.

Si somos honestos y le damos una pensada podríamos notar que: La ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia, el hecho de los adultos a tu alrededor no hayan logrado lo que tú te propones no quiere decir que sea imposible de lograr, lo que sí nos dice es que ellos no intentaron las suficientes veces y que el dolor, el miedo o el cansancio les ganaron.

Entonces, no porque Juanita o Juanito no pudo, quiere decir que es imposible y no porque la creencia generalizada sea que “no se puede” quiere decir que sea correcta, recuerda cuando la creencia generalizada era que las mujeres eran seres inferiores a los hombres, no porque todos lo creían quiere decir que estaba bien o que era real.

Ahora, no todo es “Doom and Gloom” aquí van 3 ideas que cuando las considero me ayudan a desmantelar la Desesperanza Heredada:

1.Sólo tengo una vida con este estuche y en estas circunstancias. ¿Voy a vivirla dentro de los límites que los demás se han puesto? ¿O quiero vivirla en mis propios términos y disfrutarla al máximo?

2. El hecho de que los humanos a mi alrededor no puedan hacerlo no es evidencia de que yo no puedo.

3. Prácticamente todo es posible, con la voluntad de hacerlo, las herramientas correctas y la estrategia adecuada.

Cada uno de nosotros elegimos la realidad interior en la que vivimos. Elige crear tu realidad interna con amor, pasión, poder personal y muchas muchas posibilidades de creación.

Nos leemos pronto, mientras, vive con belleza, gracia y poder.

Un pensamiento en “desesperanza heredada.

  1. Pingback: Potencial. | Juan Silva

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