Confort, bienestar y felicidad.

Este artículo es más o menos una transcripción del episodio #6 de mi Podcast “Wellness Dojo”.

Frecuentemente confundimos confort con bienestar o valoramos mucho el confort, al grado que lo ponemos por encima de nuestro bienestar.

Vamos a explorar esa idea:

Comerme la pizza completa me da confort pero no es bueno para mi salud.

Beber 2 o 3 cervezas extras en la fiesta te puede  dar confort pero no bienestar.

Evitar una conversación incomoda pero necesaria en una relación de cualquier tipo, es confort y para nada es bueno.

Frecuentemente los humanos renunciamos a un montón de bienestar y beneficios a largo plazo por evitar momentos de incomodidad temporal, ya sea física o emocional.

Esa incomodidad surge cuando contemplamos cambiar placer momentáneo por bienestar a largo plazo.

Y regularmente eso es justo lo que necesitamos para crecer, ser felices  y desarrollar todo nuestro potencial.

Entonces, es  súper útil entrenarnos para estar en paz dentro de la incomodidad si queremos lograr nuestras metas, trascender obstáculos y vivir una vida llena de bienestar y felicidad.

Vale la pena hacer una pausa aquí, felicidad tampoco es confort, una persona caprichuda y berrinchuda busca a toda costa evadir la incomodidad y la ausencia de confort, busca solo hacer cosas que les den placer y hacerlas a siempre a su modo. Aunque esas personas lo consigan, regularmente son muy miserables, todos hemos estado ahí alguna vez.

Entonces, ¿como entrenarnos para mantenernos cool dentro de la tormenta? Aquí están algunas de las herramientas que he estado usando con bastante éxito:

  1. Meditación Zen y Visualización Creativa.
  2. Ideas del  Budismo y Estoicismo.
  3. El Método Wim Hof, en específico el trabajo de respiración y las duchas frías.
  4. Darme mini dosis de incomodidad al mes:  hago ayuno de unas 13 horas 1 o 2 veces por semana,  1 semana al mes como lo mínimo necesario en su versión más barata. Cuando salgo a correr, uso mi respiración para mantenerme en calma en cuanto mi cerebro me pide detenerme y empiezo a sentir incomodidad.
  5. Me doy pequeñas dosis de cosas que no me gustan, de forma controlada y con mucha atención plena, no se trata de sumergirnos de lleno en la incomodidad por qué la reacción de nuestro cerebro será huir, debe ser gradual y de manera regular. Puedo usar música,  comida y diferentes entornos, como meditar en medio de la oficina o del tránsito pesado. Te sugiero empezar con períodos cortos de no más de 5 minutos y poco a vas incrementando el tiempo sin volverte loco, 30 minutos es mi máximo para estas dosis.

Haz la prueba durante 21 o 30 días y verás como vas a disfrutar más en todas las áreas de tu vida y vas te lo aseguro, vas a 10% más feliz.

Nos leemos pronto.

Juan.

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