Adolescencia.

A lo largo de mis años habitando un cuerpo humano, conviviendo con otros humanos, meditando y trabajando como Coach de Transformación Personal he notado que a lo que llamamos adolescencia es un Cambio de Paradigma y sucede varias a veces a lo largo de nuestra vida.

Tu cuerpo prepara el terreno para que la consciencia que lo habita tenga más herramientas y maneras de expresarse.

Prepara el terreno creando hormonas nuevas, alterando el flujo de las que ya tiene y desarrollando la información genética.

La consciencia que habita tu cuerpo, tú, comienza a probar y experimentar este nuevo cuerpo, el proceso de pensamiento se altera, surgen sensaciones nuevas, algunas incómodas, están disponibles también nuevas funcionalidades en el cuerpo como todo el asunto sexual y mejoras a funciones que ya había como la creación de objetos mentales complejos.

Cambian tus gustos, tus prioridades, tu sentido de yo y cambia tu manera de relacionarte con los demás.

Esto nos sucede primero entre los 3 y 4 años, sucede de nuevo a los 6 años aproximadamente, luego a los 9, luego a los 12, 15 y 18 años. A partir de ahí, siguen sucediendo pero ya no somos tan conscientes de los procesos, porque ya hemos pasado antes por ahí y porque en general nos distraemos con la novia, la carrera, los amigos, los viajes y demás.

Percibimos particularmente intensos, los Cambios de Paradigma que suceden a los 25, 30 y 40 años. Las llamadas “crisis” de los 30 o de edad  madura, son éstos Cambios de Paradigma de los que hablo.

Obvio, si no estás preparado, pueden ser muy pesados estos Cambios de Paradigma, pero si los abordas con mucha atención plena, con herramientas para manejar tu modo del ser y eres paciente, puedes sacarles mucho provecho y disfrutarlas mucho.

Como papá, estar preparado me permite atravesar esos momentos con mi hijo siendo más una bendición que una carga o que un oponente.

Me preparo para que atravesemos esos Cambios de Paradigma juntos.

Me preparo para tener:

  1. Las herramientas listas y a la mano
  2. Mucha paciencia
  3. Mucho amor incondicional
  4. Toneladas de Creatividad
  5. Mucha Espontaneidad
  6. Mucha Empatía y Conexión
  7. Flexibilidad
  8. Mucho Humor, sobre todo de mí mismo.

Es una gran inversión para ambos, le voy a poder ayudar mucho en su proceso y me la voy pasar mejor que si no me preparo.

Gracias, nos leemos mañana.

XO, XO Juan.

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