Meditar con música o sonido.

Para meditar usando música necesitas:

  1. Elegir una melodía que te ponga bien, en un buen modo del ser, yo sugiero que sea instrumental para que la letra no te distraiga. Y no, en esta ocasión no vamos a usar mantras. Eso será en otro ejercicio.
  2. Un lugar silencioso para sentarte a meditar o unos audífonos. Lo puedes hacer en tu cama también.
  3. Sentarte a hacer seguimiento a la respiración mientras pones atención a la melodía y la disfrutas. Comienza con 2 o 3 minutos y luego puedes subirlo a 5 minutos, luego 8 hasta llegar a 10. Cuando aumentes el tiempo puedes usar más melodías o repetir la misma melodía varias veces. Funciona igual si quieres usar una melodía con sonidos de la naturaleza, como pajaritos, las olas del mar o canto de delfines.

¿Cómo elegir la melodía? ¿Es mejor usar cantos de delfines que una canción?

Usa melodías que no escuches cuando estás triste o enojado, melodías que además tengan media o alta complejidad sonora, el reggaetón no es buena opción ni el duranguense.

Música electrónica, jazz, blues, música clásica o cualquier otro género que tengas arreglos musicales con armonías complejas funciona.

Ahora, los cantos de delfines, no, no son mejores que las canciones de humanos o que los sonidos de la naturaleza, los puedes usar si tú quieres y si te ponen en un buen modo del ser, eso es lo importante, que te ayuden a encender un buen modo del ser en ti.

Meditar con sonido.

Muy bien, ésta es una técnica más avanzada que la anterior.

Aquí va paso a paso:

  1. Elige un lugar donde haya un sonido ambiental que puedas distinguir, como el viento moviendo las hojas de los árboles, el sonido de una fuente o de las olas del mar.
  2. Pon un timer de 5 o 10 minutos y siéntate a hacer seguimiento a la respiración poniendo atención al sonido ambiental que te rodea.
  3. Cada que te distraigas con otro sonido que no sea el que elegiste o cada que una fluctuación del volumen o intensidad del sonido te genere sobresalto o incomodidad, amablemente regresa a tu calma interior y devuelve tu atención al sonido ambiental.
  4. Si vives en una ciudad o en un entorno urbano, el ejercicio es más interesante, porque vas a evitar a toda costa juzgar, engancharte o etiquetar de negativo los sonidos de los automóviles, transeúntes y camiones, enfocando tu atención en la fuente de sonido que tú elegiste.

¿Para qué sirve meditar así?

Meditar con una melodía que te pone bien ayuda a que tu cerebro se relaje, entres más profundo al estado de calma  y tu cuerpo produce más dopamina y serotonina, las hormonas del bienestar.

Meditar con el sonido ambiental fortalece tu concentración y capacidad de discriminación de estímulos, cuando medites en silencio  o con menos ruido te será más fácil lograrlo porque ya te entrenaste para meditar con el sonido ambiental que te rodea.

Si quieres más ejercicios como éste y meditaciones guiadas te recomiendo mi libro “Guía Poco Común para Meditar”. 

Gracias por leer, hasta mañana.

XO XO Juan.

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