Atlántida.

Yo creo que la Atlántida, Lemuria y Shambala son reales.

De hecho, creo que muchos de nosotros encarnamos ahí y decidimos volver a encarnar en la Tierra para seguir la aventura.

Tengo recuerdos de esos lugares, de las personas con las que conviví y de las cosas que aprendí.

Frecuentemente esos recuerdos aparecen en sueños o como imágenes que aparecen en mi mente cada vez que alguien habla del tema.

También frecuentemente hay personas que descartan éstas imágenes por considerarlas mentiras o simplemente porque no entendien que son o de dónde provienen.

Puedo recordar a mis amigos y familia de ésas épocas, incluso puedo sentir el impulso de salir a buscarlas o los reconozco de inmediato cuando los veo.

Otros personas pueden tener memoria parcial de esa parte de su existencia y esa memoria parcial puede estar 100% accesible para la persona o totalmente bloqueada.

Pero lo realmente importante No es si soy Atlante o Lemuriano.

O si me crees o no.

Lo realmente importante es que considerar la existencia de esos dos lugares, al igual que Shambala, me hace recordar que nuestra historia como civilización es mucho más hermosa, rica y misteriosa que lo que los libros de texto de la escuela dicen o lo que el sacerdote en la iglesia se atreve a platicar.

Sólo necesitas cuestionar un poquito todo los que nos cuentan y venden la TV, las redes sociales, la Iglesia como institución, las cadenas de TV, las marcas que consumes, los papás, la familia y los amigos para comenzar a cachar las mentiras, las incongruencias y los argumentos huecos o tendenciosos.

Para mí, pensar en Lemuria y Atlántida y mis vidas ahí, me recuerda que soy mucho más que un cuerpo físico, que todo en el universo es energía en perpetua transformación, que habito el cuerpo que estoy creando día con día, minuto a minuto,  para transitar por la tierra y conectar con el mundo físico, como un astronauta dentro de su traje.

Pensar en esos términos, me hace recordar que hay una sola mente, que todos somos un ser infinito y hermoso y que lo que hay dentro de mí (cerebro, corazón, consciencia) es lo que crea y fabrica la realidad física en la que vivo.

Entonces, mi cuerpo se puede enfermar, mi cuerpo puede envejecer, mi cuerpo puede ser dañado, de la misma manera que mi cuerpo puede ser juzgado, embellecido, fortalecido, cuidado y nutrido.

Todo lo que hago para mantener mi cuerpo, mi traje de astronauta en el mejor estado posible, me permite un mejor viaje en la Tierra, me permite una mejor expresión de mí a través de mí.

¿Sabes qué es lo más interesante?

Que me creas o no, también tu eres consciencia infinita y hermosa habitando un cuerpo humano.

Gracias por leer, hasta mañana.

XO XO Juan.

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